CAPÍTULO 34. ¡Maldición, princesa…! ¿qué haces?
Si había algo para lo que el Grillo Fisterra era rápido y efectivo -además de para pelear, claro—, era para organizar una buena jaula. Tenía los mejores contactos a lo largo y ancho del mundo y nadie le decía que no porque al menos hasta el momento, tenía a un peleador excepcional.
Bastó que tocara a la puerta de Ethan Walker, para que el magnate de la industria farmacéutica americana / primera cabeza del clan Walker, pusiera a su disposición su mejor club y enviara las invitaciones pertinentes