Mundo ficciónIniciar sesiónLuego de colgar la llamada, Ellen arroja el teléfono al suelo sin importarle dónde caerá. Prácticamente, corre a mis brazos y la acepto, tratando de calmarla. Comienza a llorar, y aunque quiero preguntarle si era Ashlee, prefiero callar y dejar que llore.
Trata de hablar, pero no puede, hipea cada vez que lo hace.
—Tranquila, Ellen, por favor.
—Era-era ella. Era mi niña.
—¿Qué te dijo? —pregun







