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Mientras tanto, en el apartamento de Richard, él había quedado emocionado de que ella estuviera justo allí a su lado.
En cuanto ella se dirigió hacia donde Ben estaba dormidito, él la agarró de la muñeca para que volteara a verlo ¿Acaso el vino le había hecho algo de efecto?
Por inercia, Richard no pudo evitar acercarse al oído de la joven madre:
—Al fin solos — musitó con su respiración tibia y excitada, esa que le provocó un