Me llevó en sus brazos hasta la cama, allí me miraba, no dejaba de mirarme, pareciera que quisiera retenerme con la mirada.
—Te amo, no puedo concebir mi vida sin ti, cierra tus ojos, duerme, yo estoy aquí, no te voy a abandonar, siempre voy a estar para ti, ahora quiero que descanses.
Pensé que sus intenciones eran otras, pero no es así.
—Te deseo como un loco y sé que tú también me deseas, pero no, hoy no, esta noche no, sólo quiero que te quedes así callada, sólo metida e