No sé porque razón pasé una noche muy intranquila, al principio si, mi cuerpo se rindió al confort que me daban los brazos de mi amado, pero luego sentía que mi cuerpo saltaba de la cama y mis ojos se abrían, para luego volver a cerrarse.
Despierto y miro a Cristhofer que se levanta apresuradamente de la cama.
—Amor, ¿qué está pasando?, ¿por qué te levantas tan aprisa?
—Mi teléfono está sonando, lo dejé en la cocina, buenos días amor, ya vengo voy por mi teléfono.
—Buen