Mariela trató de acomodarse en la cama mientras Kim le ayudó con una almohada, ambas chicas se miraron con una sonrisa amistosa, era sabido que cada vez que Kim conocía a alguien no tardaba mucho en que esa persona rápidamente le contara su vida.
—Gracias Kim, cuanto tiempo tienes —le preguntó viendo ese vientre que ya se veía muy grande.
—Ya son casi 8 meses así que no me queda mucho y no te creas este muchacho me tiene muy cansada, hay días que creo está entrenado para boxeador o futbolista.