Mariela en ese instante olvidó todo queriendo ir por algo más que una cachetada, pero Scott la detuvo diciendo —Tranquila, escúchame bien —mientras sostenía sus mejillas para que lo mirara a los ojos —yo no puedo permitir que un idiota como él ponga ideas en mi mente.
—Pero, yo te prometo que yo no soy así tal vez termines pensando lo contrario porque fuimos demasiado rápido en esta relación y tengo miedo de eso —respondió como si la persiguiera un tren.
—Nena, tú y yo somos adultos yo te sent