Mariela por su parte escuchó la conversación desde el baño y apenas se dio cuenta que Scott cerró la puerta salió lentamente, su mirada era como de una joven adolescente a punto de hacer exactamente lo contrario a lo debía, pero por una vez en su vida quería olvidarlo todo, soñar con un amor bonito como los que leía Laura en sus novelas.
Scott dejó los papeles y el USB sobre la mesa, ya tenía la información que buscaba, pero ahora había algo más importante, de pronto miró la puerta en busca del