95. RABIA LLENA DE DESEO
—Lo que dices no son más que estupideces. No puede acusar a Cristina de nada. Mi esposa se escapó y no se llevó nada consigo —René hizo un gesto a la niñera de Isaac para que se lo llevara—. Estás pasando los límites. Esto no lo toleraré más
—Límites tontos son los que has puesto tú y mira donde estamos, en una estúpida confrontación con esa mujer que no sabe sino arruinarnos, arrastrar nuestro apellido y usarlo como se le plazca. Dos años desde que hizo y deshizo nuestro apellido como quiso y