96. EL INFIERNO EMPIEZA
CAPÍTULO 96
Frágil como nada, perdiendo las fuerzas, Cristina acabó en el peor hoyo que pudo alguna vez imaginado. Laura rompía a llorar desconsoladamente mientras el pitido de las máquinas en la oficina indicaba tal cual una campana tenebrosa la muerte de Salvador.
Donde ella era la culpable de todo esto y no había escapatoria. Pálida, Cristina se sometió a un golpe de realidad que la azotó de pies a cabeza y le quitó el aliento. Los gritos de Laura sumándose con la desesperación genuina de la