Capítulo 37
Kamila
Me encontraba sentada en aquel de un mueble de terciopelo, sintiendo como todo mi cuerpo temblaba y como el tink nervioso de mi pie comenzaba a salir. Lo que hacía que respirara con dificultad y que Daniel tuviera que susurrarme a cada rato palabras al oído para que estuviera tranquila, mientras que su abuelo nos miraba sin pestañear prácticamente.
– Bueno, ya estoy aquí – dijo su madre – ¿Qué es eso que es tan importante hijo mío?
– Pues verás mamá, hace siete años como ust