Angélica intentaba entender lo poco que su hermana le compartía, pero Olivia parecía tan perdida en sus propios pensamientos que no lograba hacerla soltar por completo la verdad.
—No lo soporto más, dime qué hiciste —exigió.
—Dejémoslo en paz, ya no quiero hablar de eso. Fue un error haber aceptado tantas cosas, caer en ese juego de la esposa falsa; debí irme cuando tuve la oportunidad.
—Pero las cagadas que me aventé no te dejaron hacerlo. Me siento culpable entonces y ahora también. Llevas a