¿Q... qué p.. quieres de mí?
Ella era un desastre tembloroso en su abrazo. Aria hizo todo lo posible para alejar al gigante de un hombre de ella, pero no se movió. Sus dientes rozaron su piel y ella contuvo la respiración.
Su respiración ya era escasa, pero con su más mínimo toque ella aspiró profundamente.
—M... aléjate... —ella susurró con voz entrecortada y él gruñó en respuesta.
Estaba tratando de controlar a su bestia loca, pero en el fondo no quería dejarla ir.
Su piel era tan suave y tersa. Se preguntó cómo se senti