Blake Stewart
El mundo fuera de la ventanilla del coche era una mancha borrosa de luces de neón y sombras alargadas. El motor rugía, pero el sonido que llenaba mis oídos era el eco de la voz de Logan cantando sobre no poder olvidarme, chocando violentamente con la imagen de ese papel que Emily me había entregado. Cada vez que cerraba los ojos, veía su firma. Esa caligrafía firme, elegante, la misma que había garabateado promesas en servilletas de papel hace diez años, ahora estaba plasmada en u