Dianne Rossi
Siempre pensé que el amor era un contrato de arrendamiento: algo que podías disfrutar mientras pagaras el precio de la libertad, pero que nunca te pertenecía del todo. Pero mientras observaba a Grace Christian pelear contra el viento de la hacienda para acomodar a Sunshine en su silla de paseo, comprendí que hay firmas que no se borran con el tiempo.
Habíamos regresado a la rutina, o a lo que sea que llamáramos rutina en este oasis de pañales y estrategias corporativas. Grace y yo