¡Fue una venganza!
Antonella
Mi corazón latía desbocado mientras corríamos a la floristería. Lágrimas ya corrían por mis mejillas mientras rogaba al cielo que Carina estuviera equivocada y no se tratara del puesto de flores. Era el trabajo de toda una vida, mi abuelo se había dedicado en cuerpo y alma a levantar su negocio, aunque humilde podía llamarlo propio.
Fue con ese trabajo humilde que me crío y me alimentó. Lo vi llorar en muchas ocasiones en completo silencio para que no lo escuchara