Capítulo treinta.
Siempre serás tú
Antonella
No era capaz de describir todo lo que estaba sintiendo en ese momento. Dante me sostenía en sus brazos como si fuese lo más preciado de su vida, como si fuese algo que en cualquier momento iba a romper.
La sensación de nuestros cuerpos desnudos era abrumadora, lo que habíamos hecho recientemente había sido una experiencia explosiva. Capaz de borrar la angustia y el miedo que había sentido por su ausencia…
—Te amo —susurró.
Mis ojos estaban cerrándose, no había dormid