Luego de acordar cenar con Alana y Martín, Damián fue con Mateo. No estaba en el edificio de departamentos, así que le tocó viajar a Mabi. Sobraba decir que no era muy bienvenido allí luego de su frustrada boda. Su padre no quería ni verlo, el concejo debía estarlo presionando para que le impusiera alguna sanción y lo mejor era no asomarse hasta que las aguas se aquietaran, pero le urgía saber qué tramaba su primo.
—¿Está mi tío? —le preguntó a la sirvienta que abrió la puerta.
—Está fuera po