Dos días habían pasado desde el incidente y Damián avanzaba poco a poco en la construcción de un vínculo con su hijo. Le había comprado un regalo, un auto a control remoto. Tenía la esperanza de que Alana lo dejara salir con él para que jugaran por el condominio. Ya jugar en el jardín sería una ganancia.
—¿Van a alguna parte? —le preguntó al verla subiendo a Martín al auto.
—Sí, a casa de mi abuela —contó ella, con cara de estar en problemas.
—¿Pasó algo?
—Ella no se lleva bien con Martín y la n