Capítulo treinta y dos.
- Charlotte, no podemos permitir que ese doctor haga tal cosa, ayer Mariam movió su mano, eso nos da esperanza de que pronto despertará.
- De verdad Alice, ella movió su mano - me dice ella con sus ojos llenos de lágrimas
- Si.
- pero oye, y ¿Daniel? - pregunta y niego con la cabeza.
- No lo sé, anoche no llego y nunca contesto mis llamadas ni mensajes, estoy preocupada. - ella suspira.
- Saldré, para hablar con Jack y lo busque, esto tienen que saberlo los dos.
- Sí. - le digo emocionada