Capítulo treinta y cuatro.
Mónica trataba de comunicarse con los hombres que trabajaban, para ella. El miedo se estaba apoderando de su ser, lo que ella no sabía era que no sólo Samantha se había escapado, si no también Samuel, él había logrado salir de ese hospital, pues días después de haber llegado a ese lugar se dio cuenta de lo que querían hacer con él.
Mónica empezó a desesperarse hasta que, aquella llamada fue contestada.
— ¿Por qué diablos no atiendes el teléfono? — pregunto ella, en tono muy molesto, la pacien