Aunque Alma no decía nada a Edan para no causar más problemas, los siguientes días fueron un infierno.
Vivian soltaba su veneno por dónde pasaba y los enfrentamientos iban en aumento, sobre todo, cuando Vivian pretendía meterse con algún miembro de la familia de Alma.
— Eres muy hermosa… — Murmuró Diana con un brillo de inocencia en los ojos, mientras que observaba a Vivian que hojeaba una revista en la sala del apartamento.
— Lo sé, niña… Ahora vete… Shu, Shu… — Le chitaba como si se tratar