Luego de sopesar por largo rato lo que acababa de suceder, Edan se dio la media vuelta para ir tras Alma.
Ahora, él se sentía culpable por la forma en que la tomó, de una manera tan impetuosa, brusca e imprevista, pero es que, él jamás pensó en esa posibilidad y todavía, le parecía increíble.
¡Ella era virgen! Siendo una mujer tan hermosa, dulce, inteligente y amable, ¿Cómo es que ningún hombre la había tocado antes?.
Mientras que Alma, prácticamente, corrió hacia la habitación, buscando alg