Edan se levantó y se acercó a Olga, murmurándole algo al oído, de inmediato, la señora llamó a los hermanos de Alma para ofrecerles una película y chocolate caliente en otra sala y se los llevó.
Alma vio como sus hermanos se alejaban, todavía parada en la puerta, sin entender lo que sucedía, mientras que Edan, se acercaba a paso decidido.
La mujer empujó a Alma, quitándola de su camino, observando fijamente a Edan y Alma escuchó claramente como él, murmuro su nombre.
— Vivian. — La llamó Eda