Cuando la anciana juró lealtad hacia mí, le indiqué cual sería su primer trabajo. Necesitaba hacer que los pálidos tuvieran una debilidad infranqueable. Yo me había mostrado débil estos últimos días y ahora, era el momento de demostrar mi fuerza.
—No comprendo que es lo que me pide, señor. —dijo la anciana, tartamudeando en su nuevo boticario.
Le concedí una de las habitaciones que poseía las hierbas y objetos que podría utilizar para su trabajo. Era ahora la bruja de la manada, tendría que hac