Sara
Caí en un sueño profundo. Los recuerdos se mezclaban con lo que parecían ser pesadillas. Eran tan reales que sentía el dolor en carne propia, como si estuvieran azotándome en la vida real.
Como un golpe que se sentía en lo profundo de mi piel.
—Ayuda… ¡Ayuda por favor! —grité.
Sin que mi voz saliera de mi garganta. Era de esos sueños en los que no se podía hablar.
Los pálidos no siempre sueñan, eso era algo que yo sabía muy bien. En ocasiones, las visiones, las comunicaciones podían ocurri