—No voy a matarte Zem. —dijo ella, con el rostro magullado, mirándonos fijamente.
—No te sería así de fácil, basura. —soltó el, con total desprecio.
La miró con más atención. Fue cuando ambos notamos que había estado peleando, en un enfrentamiento.
—Es de vital importancia que me escuchen, no debemos pelear. No tenemos tiempo. —Khendra me observó solo a mí esta vez, como si quisiera buscar piedad en mí.
Tenía que ser una broma, mis ojos chispearon en rabia. Ella había sido una de las principale