No tenía zapatos puestos, lo noté apenas mis pies tocaron la arena. Los había perdido en ese viaje. El cielo estaba enteramente despejado. Sin ni una nube que opacara ese bello azul, que parecía fundirse con el agua extensa. Era un lugar hermoso. La nostalgia me invadió.
—Ya estuve aquí. —murmuré, con una voz apagada. Estaba débil por lo que acababa de hacer.
—Khendra estuvo aquí. —Zem me miró con extrañeza, todavía no asimilaba que yo había logrado esto.
Sus ojos mostraban algo de rabia por no