Su expresión cambió. Eso me generó todavía más escalofríos. Fue como si de golpe, toda esa suspicacia que Zem tenía en sus ojos cambiara. Un asesto de miedo, como si fuera una presa a punto de ser cazada. Lo vi en sus pupilas. Como si hubiera regresado a ser ese pequeño niño asustado que fue hacía añares. Tan lejano, en una época diferente, casi un mundo diferente. Pero allí estaba, con su mirada aterrada.
Porque todo lo que era y pensó siempre que fue, no era real.
Se quedó allí, paralizado. L