Capítulo 56

—Ya no llores, Elizabeth —no es una orden, suena más como una súplica por parte del Vampiro más considerado del mundo.

A pesar de que lo escucho, me doy cuenta de que el llanto es incontrolable. No puedo dejar de llorar porque me he reprimido y he intentado hacerme la fuerte, cuando yo sé que estoy muy mal. Si no, no hubiera huido y buscando al primer hombre que sabía que me ayudaría porque sé que le gusto. 

—¿Puedes dejarme sola un momento, George? Estaré bien, pero por

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