—De nada hermano, ¿pero estás bien?— se sienta al borde de la bañera mirandome fijamente, retiro mi mirada de él, simplemente miro al techo, dejándome llevar por la sensación de ardor en el cuerpo.
—No, no estoy nada bien... pero no quiero hablar de ello— respondo— estoy... cansado de todo— admito.
—¿Quieres hablar sobre ello, hermano?— asiento ligeramente, no me vendrá mal poder liberarme de esta mierda.
—No pensé que estar con Elizabeth desencadenaría muchas cosas, nadie en mi casa la acept