Valentina le ordenó a su cuerpo controlarse cuando sintió que sus ojos se bañaban en plata. Tiempo atrás se había prometido que no derramaría ninguna lágrima más por David Spencer. Lamentablemente a veces las emociones y los sentimientos eran incontrolables. Y en ese instante dolía más que antes porque ya conocía el amor que le tenía.
Su esposo sabía que teclas tocar pues además de herirla también sabía cómo ponerla furiosa. No se podía creer que no confiara en su palabra. Aunque en cierto a