Capítulo 90. Fuera de sí.
Al volver a casa esa noche, la figura de Sebastián se dirigió pesadamente hacia su refugio personal: la oficina, un lugar rebosante de recuerdos y sueños, ahora convertido en su santuario de desolación. La habitación estaba sumida en una penumbra apenas rota por la mortecina luz de su escritorio de cristal, que proyectaba sombras danzantes que parecían burlarse de su tormento.
Se lanzó sobre la silla de cuero, dejando que el aroma del alcohol inundara el aire, como una compañía tan amarga como