Capítulo 88. Una Transformación Inesperada.
—Buenas noches, disculpen mi demora — dijo Lizbeth, y el mundo pareció detenerse por un instante. Su cabello rubio caía en ondas sueltas sobre sus hombros, y sus ojos brillaban sin los feos lentes que solía usar. Vestía un vestido blanco ajustado que realzaba sus curvas de manera provocativa pero elegante.
Sebastián, que conocía bien la belleza natural de Lizbeth, quedó atónito. Incapaz de apartar la mirada de ella, sintiéndose atraído. La había visto en su versión más sencilla, pero esta trans