Capítulo 45. Primer intento de venganza.
Dos horas antes:
La anciana estaba sumida en la desesperanza, convencida de que Sebastián no haría nada para ayudar. Mientras marcaba frenéticamente a sus contactos, sus arrugas se acentuaban con la ansiedad palpable en su expresión facial. Sin embargo, su desaliento se vio interrumpido en un instante. Cuando una llamada inesperada la puso en contacto con un accionista crucial, cuya voz reflejaba sorpresa y elogio hacia Sebastián. Los gestos de asombro y satisfacción se reflejaron en el rostro