Capítulo 110. Me parece cruel ilusionarlo otra vez.
—Vine en cuanto vi tu mensaje. Dime que todo está bien— susurró Milena a Lizbeth con una voz que mezclaba preocupación y alivio, al encontrarla en la sala de espera de la clínica privada.
Lizbeth, echa un manojo de nervios, aguardaba su turno para la consulta con el ginecólogo.
—Sé que es tonto, y debes tener mil cosas que hacer, pero no quiero enfrentar esto sola— confesó Lizbeth, su voz tan frágil como el batir de alas de una mariposa, y justo entonces, una enfermera pronunció su nombre.
—Li