Capítulo 111. Soy su hija.
— ¿Quieres que llame a la policía? Aunque parezca exagerado, es mejor prevenir. Lizbeth asintió con la cabeza, agradecida.
— Hagámoslo. No me gusta esta sensación de sentir que nos miran desde esa furgoneta.
Milena no dudó, pero cuando las sirenas se escucharon al fondo, al mismo tiempo, la furgoneta arrancó bruscamente, desapareciendo antes de que la policía llegara.
— Tal vez nos hemos equivocado y solo fue parte de nuestra paranoia —le dijo Milena a Lizbeth, sintiendo pena al ver los ojos