Mundo de ficçãoIniciar sessãoAva Smith caminaba de un lado a otro, miraba su reloj cada cinco minutos y nada de eso le ayudó a calmarse. Michael no había regresado a casa desde el día anterior. La secretaria de su oficina al parecer no sabía nada esta vez. Y estaba segura porque la había amenazado con despedirla si no le daba la ubicación de su marido, pero la mujer no sabía nada y terminó por dejarla en paz momentáneamente.
—Deja de moverte, Ava







