— Deja de meterte en mi vida, Bruno, soy lo suficientemente mayor como para saber en lo que me estoy metiendo, —gruño molesta entrando en su departamento.
— Pues te comportas como una adolescente hormonal cuando estas cerca de ese tipo.
— No seas ridículo, además, se cuidarme perfectamente bien yo sola, —se quejó haciéndole frente, nadie más se atrevió a meterse en su discusión.
— No quiero que salgas lastimada, Jess, eso es todo, ese tipo solo quiere jugar contigo.
— Cedric, se llama Cedric, —