En la mañana se despertó sintiendo las sabanas frías a su alrededor, la cama vacía, se movió incomodo, aún con la esperanza de sentir el cuerpo cálido y desnudo de Shelley, pero no fue así, ella no estaba,, se sentó en la cama con el ceño fruncido y miro a su alrededor, nada, al ver la hora suspiro y una sonrisa se dibujo en sus labios, alivio, eran las ocho de la mañana, Shelley había entrado a trabajar a las seis, debía haberse ido sin despertarlo, no era la primera vez que lo hacía, la llama