Un estruendoso ruido lo despertó de golpe, no solo a él, sino a la media docena de personas que lo rodeaban, todos se levantaron de golpe, asustados al ver al grupo de hombres encapuchados y vestidos de negro que entraban a su casa como agentes en un allanamiento a un cartel de drogas, con armas en mano incluidas.
— Muy bien todo el que no sea dueño de casa, lárguese ahora o serán arrestados. — Amenazo una voz muy familiar desde la puerta, Cedric entrecerró los ojos hacia el de manera sospechos