—Nunca había visitado América —habló Eetes. Íbamos en auto hacia un hotel. Estábamos de regreso, me sentía feliz de estar de vuelta, pero con un poco de nervios y temor, el momento había llegado. Después de meses estaba de vuelta—. Y por lo que veo las mujeres aquí son muy hermosas.
—Eetes venimos a una guerra, no a tener sexo.
—Después de ganar esta guerra, tendré mucho tiempo para conocer a féminas de este país.
Eetes sin duda no tenía remedio, solo le interesaba a conocer al sexo opuesto.