—Circe y yo somos novios
¡¿Queeeee?!
¡Zaz!
Edon soltó un golpe en la mesa. No dijo nada, solo salió del comedor.
—¿Novios? ¿Tú y circe? —inquirió Miriam
—Si mamá. —afirmó.
Yo continuaba en shock. Ni siquiera me había atrevido a negar lo que Fray afirmaba.
—Bueno, si los dos están seguros de esto, —me miró— Circe, ¿tienes algo, que decir? —negué—. No me queda más que felicitarlos. No pensé que entre ustedes se estuviera originando el amor.
—Gracias mamá, Circe es una mujer inigualable y mi