—¡Circe! ¡Circe! —Palmeé mi cama, pero no lograba sentir el cuerpo de mi mate. Abrí mis ojos y me encontré con la cama vacía. Esto era extraño, despué de tener sexo con una mujer, era yo quien me iba antes de que ellas despertaran.
Bueno, tenía que entender que Circe no era cualquier mujer y cada vez me sorprendía cada vez más. Quizá estaba en el baño o había regresado a su habitación. Me quedé otros minutos en mi cama, recordando lo sucedido durante la noche. Sin duda alguna esto no había sid