Cuando Gaspar llegó a casa de Emily, encontró a Gabriela eufórica. Ya llevaba la mochila a la espalda y no paraba de hablar de nadar con él.
- Alguien está muy emocionada... -dijo Emily, mirando a su hija, que seguía parloteando. Gaspar se rió y entró. En cuanto Gabriela vio que había llegado, estaba tan emocionada que ni siquiera se dio cuenta cuando Emily se levantó para abrir la puerta.
- ¡Papá! - Corrió hacia él y saltó a su regazo.
- Hola, mi princesa. ¿Estás lista?
- ¡Estoy lista!
- Desde