El fotógrafo se alejó para hacer más fotos de la escena. Emily observó cómo Gabriela se aferraba a Gaspar. Siempre había sido una niña muy alegre, pero ahora, con su padre cerca, estaba aún más radiante y feliz, y esto iba calmando poco a poco el corazón de Emily, que cada día se daba cuenta de que había tomado la decisión correcta de dejar entrar a Gaspar en la vida de Gabriela.
Pero no sabía qué hacer con lo que sentía cuando él estaba cerca...
- ¿Mamá?
- Hola, hija.
- Te llama el tío Roger.