Emily llegó a casa y sintió un gran vacío. Sería una larga noche sin Gabriela allí...
De hecho, ni siquiera dormiría esa noche. Estaba muy preocupada por su hija. Y por la mujer de Gaspar. No se fiaba de ella y su intuición le decía que aquella mujer era muy peligrosa y escondía un gran secreto, pero ¿cuál era?
Emily suspiró profundamente. No podía detenerse en esos pensamientos o se volvería loca. Tenía que confiar en que Gaspar protegería a Gabriela y que ella estaría bien en casa de su padre