— ¡Wow, Leticia! ¡Tu hermano te consiente muchísimo! Dicen que el CEO está a mil, ¡y aún así se da el tiempo de venir por ti! — Ana, con una expresión de envidia, la halagaba sin parar.
— ¡Pues claro! Carlos es un hermano súper protector, soy su consentida — Leticia, henchida de orgullo, sonrió con suficiencia.
— ¡Ay, Leticia, te envidio un montón! Eres guapa, de buena familia, ¡y encima tu hermano te adora!… ¡Yo nunca he viajado en un Maserati! — Ana seguía con sus halagos, pero en secreto pla