Leticia, sin inmutarse por la burla de Vivian, sonrió aún más: —Vivian, ¿para qué tanto? Nuestras familias tienen muchos negocios juntos. ¿Por qué siempre defiendes a esa pobre Silvia?
Vivian estaba estupefacta. La adulación de Leticia le causó escalofríos. No solo a Vivian, sino también a Ana, que parecía haber visto un fantasma.
—Leticia, si no te vas, ¡llamaré a alguien para que te eche! —Vivian se enfadó.
Leticia se sintió humillada, pero mantuvo la calma, sonriendo a Vivian: —Como estás ocu