Capítulo 30
Silvia, disimuladamente, se hizo más para dentro.

Daniel, que había estado observando en silencio, se percató claramente de los pequeños movimientos de la mujer, y sus ojos sonrientes se entrecerraron ligeramente, pero lo entendía, porque ella siempre fue así con los desconocidos.

—Sr. Daniel, ¿va al Hotel Perla? —El conductor, a través del espejo retrovisor, vio que la mujer, vestida de forma sencilla y decente, guardaba distancia de Daniel, cosa que le sumó más respeto a la chica.

El Hotel Per
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